MANOS RECETANDO

Los analgésicos opioides reciben su denominación porque los primeros compuestos, la morfina y la codeina, son derivados del opio, aunque todos los demás se obtienen a partir de la síntesis química.

Se clasifican en dos grupos, los opioides débiles (tamadol y codeina); incluidos en un segundo escalón de tratamiento para dolores moderados, aunque a dosis altas se prescriben también para dolores severos.

El tramadol es un opioide atípico ya que tiene un mecanismo de acción multimodal, actúa como opioide a nivel central y también a nivel periférico, por lo que es útil para diferentes tipos de dolores, especialmente para el dolor de tipo neuropático.

Entre los opioides fuertes tenemos la morfina,  la buprenorfina, oxicodona, fentanilo, metadona, hidromorfona.

Todos estos opioides tienen diferentes perfiles de potencia analgésica y de efectos secundarios, por lo que se prescriben de forma personalizada por el especialista. Hay diferentes formas de administración, comprimidos, gotas, inyectable y en forma de parche de liberación gradual que permite un cambio de parche cada 3 ó 4 días.

Los efectos secundarios mas comunes de los opiodes son las náuseas, vómitos, mareos, algunos problemas intestinales como el estreñimiento y depresión respiratoria relacionada casi siempre con dosis demasiado altas o pacientes hipersensibles. También suele haber miedos relacionados con el abuso y la dependencia; dejamos para otro artículo la explicación de los conceptos de tolerancia, dependencia física y dependencia psicológica, entre los que suele haber bastante confusión.

Los opioides, prescritos adecuadamente por el especialista, son unos excelentes analgésicos; los efectos secundarios pueden ser perfectamente controlados  y evitados graduando las dosis de forma escalonada o asociando otros medicamentos.

Los opioides pueden ser combinados con otros medicamentos para lograr el efecto deseado y reducir el riesgo de efectos secundarios, favoreciendo un efecto de sinergia.

En los países del sur de Europa y en Latinoamérica hay una utilización muy baja de los opioides, por su relación con la drogadicción y por una equivocada relación con el dolor terminal que le llega de la morfina. Hay una corriente internacional para favorecer el uso adecuado de los opioides, incluso para dolores moderados, ya que el balance riesgo-beneficio es muy favorable.