Con el título de Opioid Medication and Addiction hemos leido un artículo en forma de lecciones, publicado en las páginas www.painaction.com, que recomendamos. Está orientado a pacientes con dolor crónico, pero incluye algunos conceptos sencillos muy claros, útiles también para médicos y personal sanitario.

El tratamiento a largo plazo con opioides en pacientes con dolor crónico es un tema controvertido que me recuerda una oportuna afirmación de mi amigo el Dr. Luis Miguel Torres; un paciente con hipertensión o con diabetes no puede dejar el antihipertensivo o el antidiabético y no por eso son adictos a estos productos; para concluir que una patología crónica como el dolor crónico necesita un tratamiento a muy largo plazo.

En las primeras lecciones clarifica algunos conceptos que se confunden con mucha frecuencia:

Adicción: la incapacidad de controlar la cantidad y/o frecuencia en la toma de una substancia (drogadicción).

Tolerancia: la necesidad de aumentar la dosis de un fármaco para conseguir el mismo efecto. Está relacionado con el efecto techo; es el nivel de administración de un analgésico, a partir del cual el aumento de la dosis no aumenta el nivel de analgesia.

Pseudo-adicción: el paciente demanda una mayor dosis de analgésico motivado por un aumento de la intensidad del dolor o  dosis inadecuada del analgésico; lo que está necesitando es un esquema adecuado del tratamiento analgésico.

Dependencia: se manifiesta con la suspensión o reducción brusca del opioide y puede provocar un aumento de la intensidad del dolor, náuseas, vómitos, etc. También puede presentarse en un cambio o rotación de opioides si no se han calculado correctamente las dosis equianalgésicas.

Algunas indicaciones para evitar la adicción orientadas a los pacientes (traducción personal):

  • Estar atentos ante cualquier señal de alarma de comportamiento adictivo
  • Informar honestamente a su médico sobre cualquier consumo de substancias adictivas
  • Conocer lo mejor posible los fármacos que está tomando; ser un paciente informado
  • Mantener una línea de comunicación abierta con su médico
  • Aprender otras alternativas para controlar su dolor, ante una posible adicción al analgésico
  • El apoyo de su familia y amigos